Si alguna vez te has preguntado cómo un equipo con pocos recursos puede llegar a competir con las potencias, la historia de Ricardo Gareca es la respuesta. El argentino llegó a Perú en 2015 con la misión de salvar una selección que llevaba años sin brillar y, poco a poco, empezó a cambiar la mentalidad del grupo. Su estilo directo, su exigencia táctica y su cercanía con los jugadores fueron claves para revertir la mala racha.
Antes de ser entrenador, Gareca jugó como delantero en River Plate y en la selección argentina. Como técnico, pasó por clubes de Argentina, México y Chile, pero su mayor éxito llegó con los peruanos. En 2018 logró que Perú clasificara a la Copa del Mundo después de 36 años; un hito que revivió la pasión de los aficionados. Un año más tarde, llevó al equipo a ser subcampeón de la Copa América 2019, perdiendo solo contra Brasil en la final.
Los últimos partidos reflejan el impacto del técnico. Por ejemplo, la victoria de Perú 4‑3 sobre Corea del Sur en la Kings World Cup Nations 2025 fue celebrada por Gareca como "un paso más hacia la consolidación del grupo". En sus declaraciones, destaca la importancia de mantener la intensidad y la confianza, dos valores que ha inculcado desde su llegada. Los medios locales repiten que el equipo ahora juega con mentalidad ganadora, algo que se percibe en cada acción sobre el campo.
Su forma de trabajar también ha influido en la carrera de varios jugadores. Gonzalo "Pity" Martínez, Pedro Gallese y Christian Cueva son algunos de los nombres que han evolucionado bajo su tutela, mejorando tanto técnicamente como mentalmente. Gareca no solo les da instrucciones tácticas; se asegura de que cada uno entienda su papel y se sienta parte del proyecto colectivo.
En cuanto a la táctica, el técnico prefiere un juego equilibrado: defensa compacta, presión alta cuando el rival tiene el balón y transiciones rápidas. No teme cambiar de formación durante el partido si ve que algo no funciona. Esta flexibilidad le ha permitido contrarrestar estilos muy distintos, desde equipos sudamericanos con juego físico hasta rivales europeos más técnicos.
Los fanáticos peruanos lo consideran un héroe moderno. En las redes sociales, los comentarios van de "Gracias, Ricardo" a debates sobre su próxima jugada táctica. Incluso se le ve como figura política dentro del deporte, porque ha conseguido que el fútbol vuelva a ser tema de conversación nacional.
Mirando al futuro, la pregunta es si Gareca seguirá al frente después del próximo ciclo mundialista. Sus contratos suelen renovarse solo cuando hay resultados claros, y la presión aumenta cada vez que se acerca un torneo importante. Sea cual sea su decisión, el legado que deja está garantizado: una generación que cree en sus capacidades y un estilo de juego que ha marcado un antes y un después.
En resumen, Ricardo Gareca no es solo un entrenador más; es el arquitecto de una transformación que muchos creían imposible. Si sigues las noticias del fútbol peruano, notarás cómo su influencia sigue presente en cada victoria, cada ajuste táctico y cada declaración motivadora. Así que la próxima vez que veas a Perú jugar, recuerda que detrás del uniforme está la visión de un argentino que se ganó el cariño de toda una nación.
Ricardo Gareca, entrenador de la selección chilena, sorprende con un enfoque defensivo innovador para el partido contra Brasil, alineando a cinco jugadores en la línea defensiva. Este cambio táctico inédito busca reforzar la defensa del equipo ante un duelo de alta exigencia. Gareca persigue mejorar la solidez defensiva chilena y obtener una ventaja sobre un rival de alto nivel como Brasil.