¿Te ha pasado que al final del día estás agotado y no sabes por dónde empezar? No eres el único. Mantener un buen equilibrio entre clases, tareas y vida personal es clave para rendir mejor y estar más feliz.
Primero, organiza tu día con bloques de tiempo. Dedica 25 minutos a estudiar (técnica Pomodoro) y luego toma un descanso de 5 minutos. En ese rato levántate, estira los brazos o bebe agua. Ese pequeño movimiento evita que el cerebro se quede en “modo automático”.
Otro hábito útil es crear una lista de prioridades cada mañana. Anota solo tres cosas que realmente necesitas terminar. Así no te pierdes entre mil tareas y reduces la sensación de agobio.
El estrés académico puede afectar tu salud mental. Practicar respiración profunda o meditación por cinco minutos antes de una clase importante ayuda a calmar los nervios. No necesitas apps complicadas; basta con cerrar los ojos, inhalar contando hasta cuatro y exhalar lentamente.
Hablar con amigos o familiares sobre lo que sientes también alivia la carga. Compartir dudas o frustraciones te da perspectiva y, a veces, soluciones inesperadas.
Si notas que la ansiedad persiste, busca apoyo en los servicios de psicología de tu institución. Muchos colegios y universidades ofrecen sesiones gratuitas o a bajo costo para estudiantes.
Finalmente, no subestimes el poder del sueño. Dormir entre siete y ocho horas mejora la memoria y la concentración. Apaga pantallas al menos una hora antes de acostarte y crea una rutina relajante, como leer un libro ligero.
Recuerda que el bienestar estudiantil es un proceso continuo. Pequeños cambios cada día pueden transformar tu experiencia académica por completo. ¡Anímate a probar alguna de estas ideas hoy mismo y siente la diferencia!
El Ministerio de Educación ha comenzado el Mes de la Educación Técnico Profesional con una conversación inaugural centrada en la transversalización del cuidado en la educación superior. Este esfuerzo busca subrayar la importancia de integrar el cuidado y el apoyo en el marco educativo para mejorar el bienestar estudiantil y el rendimiento académico.