Si alguna vez viste a alguien con una chaqueta gruesa y larga, probablemente llevaba un abrigo de trinchera. Estos abrigos nacieron para proteger a los soldados en la Primera Guerra Mundial, pero hoy los usan tanto amantes del outdoor como fans de la moda urbana.
Los abrigos de trinchera son piezas largas, normalmente hasta la rodilla, con solapas amplias y cinturón. Suelen estar hechos de algodón grueso o gabardina, lo que los hace resistentes al viento y a la lluvia ligera. El corte recto permite moverse sin restricciones, ideal para actividades al aire libre.
Primero piensa en el clima donde vas a usarlo. Si vives en zonas lluviosas, busca uno con tratamiento impermeable y costuras selladas. Para climas fríos, prefiere materiales más pesados o con forro interior de lana.
Otro punto clave es el ajuste. Un abrigo que quede demasiado justo no dejará pasar el aire frío, pero tampoco debe ser tan suelto que pierda calor. Prueba mover los brazos y agacharte; si te sientes cómodo, has encontrado el tamaño adecuado.
El color también cuenta. Los tonos clásicos como caqui, negro o azul marino combinan con cualquier outfit. Si buscas destacar, prueba colores más vivos como verde oliva o rojo burdeos.
Por último, revisa los detalles: bolsillos internos y externos son útiles para guardar objetos; los botones de presión o cremalleras resistentes aumentan la durabilidad.
Una vez que lo tienes, cuidarlo es sencillo. Lávalo a mano con agua tibia si el tejido lo permite, o usa un ciclo delicado en lavadora. Evita la secadora para no encoger la tela; mejor déjalo secar al aire libre bajo sombra.
Para mantener su aspecto militar, plancha a baja temperatura y revisa los botones de vez en cuando. Un poco de cera para gabardina ayuda a reforzar la resistencia al agua.
En resumen, el abrigo de trinchera combina funcionalidad y estilo. Con la elección correcta podrás enfrentar lluvia, viento o frío sin perder la onda urbana que le da ese toque histórico.
La Reina Camilla ha captado la atención por sus elecciones de moda, especialmente por su habilidad para transformar prendas básicas, como los abrigos de trinchera, en atuendos de gran estilo. Inspirada por la moda de los años 90, ha logrado combinar piezas clásicas con blusas, creando looks elegantes que reflejan sus obligaciones reales y su innato sentido del estilo.